Letra 15. Revista digital
Revista digital de la Asociación de Profesores de Español «Francisco de Quevedo» de Madrid - ISSN 2341-1643

Sección ENCUENTROS

Entrevista al autor José Luis Alonso de Santos


«En todo texto dramático hay tres lados que se entrelazan: el conflicto, las emociones y las palabras»

José Luis Alonso de Santos

Entrevista de

Silvia Eva Agosto

La entrevistadora es profesora de Lengua castellana y Literatura en el IES «Francisco Giner de los Ríos» de Alcobendas (Madrid) y de la Universidad Complutense.
seagosto@hotmail.com

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Fotografías de

Enrique Ortiz y Begoña del Pilar Echandía

 

El 12 de diciembre de 2018, en la sala de conferencias de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid, recibimos al dramaturgo José Luis Alonso de Santos que protagonizó el encuentro de Diálogos Literarios con alumnos del Departamento de Didáctica de las Lenguas, Artes y Educación Física.

 

1. El autor

José Luis Alonso es autor de casi cincuenta obras, estrenadas con gran éxito de crítica y público, entre las que destacan: Bajarse al moro, La estanquera de Vallecas, Salvajes, ¡Viva el duque, nuestro dueño!, El álbum familiar, Yonquis y yanquis, Cuadros de humor y amor al fresco, La cena de los generales y En el oscuro corazón del bosque, entre otras.

 

Ha realizado versiones de obras teatrales de autores clásicos y de algunas novelas, y ha escrito guiones de cine, series de televisión y obras narrativas; además ha publicado libros de teoría teatral y ha recibido los siguientes premios: Premio Nacional de Teatro, Tirso de Molina, Mayte, Rojas Zorrilla, Aguilar, Ciudad de Valladolid, Medalla de Oro de Teatro de Valladolid, Premio Max y Premio Castilla y León de las Letras.

 

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2. Entrevista

En el marco de este acto, el reconocido autor nos concedió esta entrevista, en la que ha compartido su punto de vista sobre literatura, educación y arte, ha reflexionado sobre su exitosa carrera y ha dado algunos consejos para quienes se sientan atraídos por la creación literaria como forma de vida.

 

1. Enseñar literatura dramática en el aula de Secundaria tiene sus dificultades, ya que la narrativa suele ser el género más leído entre los jóvenes. ¿Cómo podemos acercar el teatro a nuestros alumnos?

Creo que se puede partir de un modelo pedagógico para que los alumnos tengan una imagen. Se trata de un triángulo. En todo texto dramático hay tres lados que se entrelazan: el conflicto, las emociones y las palabras.

El primer lado es el conflicto y todo conflicto se basa en que alguien quiere cambiar el statu quo y otro no quiere. Por ejemplo, los soldados que están dentro de un castillo lo quieren defender y los que están fueran quieren entrar. El conflicto puede aparecer en las relaciones de pareja, entre amigos, entre padres e hijos. Si los Montesco y los Capuleto no se hubiesen opuesto a la relación de Romeo y Julieta, no hubiese habido obra. Romeo conoce a Julieta, se enamoran, se casan y los padres les compran un piso… No hay libro. Cuando alguien escribe busca un problema o un conflicto y empieza la historia.

El segundo lado de este triángulo son las emociones. Ese conflicto del que hablamos ha de generar emociones. Si unos soldados les dicen a los otros dame el castillo y los que lo deben defender se lo dan, felices, a los invasores, se acabó. Pero esto no es así. El desarrollo del conflicto puede implicar sorpresa, miedo, ira, desprecio, asco. Los personajes experimentan esas emociones y el espectador también.

El tercer lado del triángulo se relaciona con la forma en cómo cuenta el escritor ese conflicto, con la materia prima de la creación literaria, con las palabras. El material con el que el escritor va a trabajar son las palabras y no valen todas; solo sirven aquellas que tienen carga poética, literaria. Palabras mágicas, especiales. Las palabras tienen que tener carnalidad, deben de relacionarse con la vida, pero también con el lenguaje poético. Aunque se escriban obras sobre perdedores, sobre gente de barrio, se debe usar un lenguaje poético.

Conflicto, emociones, palabras. Ese modelo sirve para que los alumnos estructuren su lectura. Es un modelo pedagógico elemental que si se profundiza permite estudiar los distintos elementos que conforman el género dramático.

 

2. ¿Por qué cree que sus obras son verdaderos clásicos?

Creo que es, en parte, porque tienen estos tres elementos de los que he hablado. Estamos hablando de conflictos y problemas que le interesan a la gente, como el lugar de la juventud en un mundo de mayores, la situación de los marginales, el amor. Los problemas universales interesan y creo que por eso interesan mis obras.

A lo largo de mi vida he intentado escribir sobre cosas que interesan, las viejas verdades del corazón, como decía Flaubert. El amor, la muerte, la amistad, temas que realmente afectan al ser humano. Creo que por eso tu obra trasciende. Hay que trascender la vida real y llevarla al terreno de la razón poética.

 

3. ¿A qué se refiere cuando habla de “razón poética”?

El campesino se mueve en un terreno, el científico en otro, el deportista en otro. El escritor se mueve en el terreno de la razón poética. Tiene sus géneros, sus estilos.

En literatura no existe el buen salvaje. Nadie por casualidad escribe un poema y ese poema es magnífico. Es un sueño ingenuo, es como hablar de la inspiración. Para pintar un gran cuadro hay que conocer las técnicas de la pintura, ya que por muy sensible que estés a la luna, si desconoces las técnicas pictóricas, tu cuadro no será una obra de arte. Con la literatura ocurre lo mismo. Puedes escribir una carta de amor muy bonita para tu pareja, pero si quieres publicar un libro llamado Cartas de amor, debes tener en cuenta que lo que escribas tiene que dominar ciertas técnicas, debe ser literariamente emocional.

 

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4. ¿Qué le diría a un alumno que quiere ser escritor?

Lo primero que le diría es que lea todo lo que pueda antes de escribir. Si le gusta la escritura, le diría que lea a los maestros, a los buenos escritores. Se aprende leyendo. Si quiere escribir novelas de piratas, que lea mucho sobre piratas, si quiere escribir novelas de amor, que conozca a los autores que hablaron de amor a lo largo de los siglos.

Lo segundo que le recomendaría es que imite, que parta de la obra de otro. El que parte del teatro de Shakespeare acabará siendo un gran escritor. Se aprende con los maestros en todos los terrenos de la vida. Esto que digo es muy sencillo de entender, pero muy duro de hacer. Explicar cómo se sube una montaña es muy fácil, lo difícil es subirla. El arte es una altísima montaña. Hay que hacer los cursos de alpinismo, entrenar. Las altas cumbres en arte son duras, hay que prepararse para poder alcanzarlas.

 

5. ¿En qué momento se ha sentido reconocido por el público y la crítica?

Es difícil comparar unos días con otros. Cuando tienes treinta o cuarenta años, las vivencias son diferentes. Pero si tuviera que decidir un momento destacado, es el momento en que uno es conocido. Esa idea de saltar el muro de la fama. Creo que lo he logrado con treinta años, aproximadamente. Cuando pasas el muro, es el cambio más gordo para una persona. Éxitos, teatros llenos. La sociedad te ha valorado. Es el momento más importante porque dejas de ser un escritor aficionado a ser profesional.

En todo esto hay algo de azar. ¿Qué hay que hacer para lograrlo? No lo sé. La sociedad coge a uno y lo pasa al otro lado del muro. Eres representativo de una época; ya estás en los libros de texto. A partir de un momento vives del arte sin problemas. Tú haces tu vida normal pero paralelamente hay otro, que eres tú, que está en las plazas y los museos. Es un fenómeno social ajeno a uno.

 

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6. ¿Qué obras suyas le han causado mayor satisfacción?

Las obras son como los hijos, cada una tiene lo suyo. Las de más éxito vienen en los libros de texto, pero otras que han tenido una vida más efímera, han significado mucho para mí.

Es curioso que, hasta los escritores consagrados, los grandes clásicos, son reconocidos por unas pocas obras famosas. Después del Quijote, por ejemplo, Cervantes estaba condenado. Escribió grandes obras, pero ya nada comparable. Lope de Vega o Calderón han escrito mucho y sin embargo solo se los reconoce por algunas de sus obras. Las demás pasaron a un segundo plano. Las últimas veinte obras de Buero Vallejo no son tan conocidas… Me atrevería a decir que solo Shakespeare ha roto esa maldición.

Pero volviendo a la pregunta, creo que destacaría mis obras más recientes. A mí me gustaría que leyesen mis obras nuevas, pero para algunos ya me he muerto. Las obras a las que tengo más cariño son las últimas, como El vuelo de las palomas. Son obras que escribimos de mayores y tienen más sabiduría, pero menos energía porque cuando eres joven escribes con menos técnica, pero con más pasión. Es el caso de Hamlet frente a La tempestad.

 

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7. ¿Qué consejos le daría a un profesor para estimular la lectura de textos literarios en clase?

Ilusión y paciencia. Si le gusta lo que explica y tiene paciencia, será un buen profesor. Tiene que trasladar el gusto por la literatura a los alumnos, estimular y ayudar a los niños y adolescentes. Pero tiene que saber que, aunque haga muy bien su trabajo, la literatura no es para todos, como no lo es el deporte o la montaña. Una cosa es tener unas ideas elementales de la cultura y otra cosa es el terreno de la creación y del arte. No se puede hacer artistas y escritores a todos. Suelo ir a dar charlas a colegios y en un instituto puede haber quince o veinte muchachos que se han entusiasmado con mi conferencia y el resto ha permanecido indiferente. Es absurdo pretender que todos se sientan motivados porque todos somos diferentes y tenemos distintas inquietudes.

Los profesores tienen dos tareas: transmitir una cultura general y lograr que la gente disfrute de los clásicos. Lo primero es posible pero lo segundo no. La literatura es un disfrute artístico, pero no todos se sienten atraídos por ella. A veces pienso que a los profesores les pagan para luchar contra la naturaleza y eso es imposible.

 

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3. Recuadro

3.1. Un autor indispensable para el teatro español contemporáneo

La obra de José Luis Alonso de Santos posee una riqueza extraordinaria desde el punto de vista literario y didáctico, ya que sus textos abordan temas diversos y constantes en la literatura como el conflicto, la autoridad, el humor y el amor, entre muchos otros, y pueden estudiarse en diferentes ciclos de la enseñanza secundaria, tanto obligatoria como en Bachillerato.

La verdadera historia de la princesa y el dragón y Besos para la Bella Durmiente, por ejemplo, constituyen dos obras de gran interés para el primer ciclo de la ESO. La referencia a los cuentos populares aparece en ambos textos, que logran captar el interés de los alumnos más pequeños y despertar el gusto por el género teatral en los primeros años de la secundaria. La bella durmiente, en la obra de Alonso de Santos, recibe un beso de amor verdadero de la persona menos pensada… y los caballeros andantes que buscan el premio se quedan finalmente sin la recompensa. Por su parte, la historia de la princesa Peladilla que se enamora del dragón Regaliz permite a los pequeños lectores descubrir la intertextualidad con las historias clásicas, tan conocidas y queridas por los pequeños lectores, y observar cómo el recurso del humor, en ciertos momentos de tragedia, permite lograr un final feliz, aunque no sea el más esperado.

La preferencia por la tragicomedia aparece en otras obras de Alonso de Santos que se pueden tratar en el segundo ciclo de la ESO o en Bachillerato, como La estanquera de Vallecas o Bajarse al moro. En estas obras, verdaderos clásicos del teatro contemporáneo, los alumnos pueden descubrir la importancia de los ambientes en la construcción de los personajes, el acercamiento a la vida y a los sueños de los «perdedores», los débiles, los que viven al margen de la autoridad y de la ley.

El uso de la jerga juvenil, del argot y de diversos registros que utilizan los personajes logran interesar a los lectores jóvenes, en diálogo permanente con las acotaciones, que juegan y dialogan con la historia.

En el libro La creación teatral en José Luis Alonso de Santos, Margarita Piñero, una de las más expertas estudiosas de la obra del autor, resume la gran aportación a la literatura española del conjunto de su obra ya que

se asienta en un conocimiento profundo del hecho teatral en su conjunto y en este conocimiento apoya su escritura dramática, que contiene, como consecuencia, una auténtica teatralidad.

3.2. Algunos datos del autor

José Luis Alonso de Santos nació en Valladolid y desde 1959 vive en Madrid, donde se licenció en Ciencias de la Información (Imagen), Filosofía y Letras (Psicología), y cursó estudios teatrales en el Teatro Estudio de Madrid.

Su carrera teatral se inició en 1964 en los grupos de Teatro Independiente, donde trabajó como actor, director y dramaturgo. Ha sido director de la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid, (y Catedrático de Escritura Dramática), director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, y presidente de la Academia de las Artes Escénicas de España.

Es autor de cerca de cincuenta obras, estrenadas con gran éxito de crítica y público, entre las que destacan: Bajarse al moro, La estanquera de Vallecas y Salvajes (las tres llevadas al cine), ¡Viva el duque, nuestro dueño!, El álbum familiar, Fuera de quicio, La sombra del Tenorio, Yonquis y yanquis, Cuadros de humor y amor al fresco, La cena de los generales, 10 euros la copa y En el oscuro corazón del bosque, entre otras. Ha realizado versiones de obras de autores como Plauto, Moreto, Aristófanes, Molière, Shakespeare o Calderón, y versiones para teatro de las novelas: El Buscón de Quevedo, y Yo, Claudio, de Robert Graves.

Además, ha escrito guiones de cine, series de televisión, narrativa infantil y novelas. Ha publicado libros de teoría teatral como La escritura dramática y Manual de teoría y práctica teatral, y su Obra Teatral, en dos tomos. Recibió, entre otros galardones, el Premio Nacional de Teatro, Tirso de Molina, Mayte, Rojas Zorrilla, Aguilar, Ciudad de Valladolid, Medalla de Oro de Teatro de Valladolid, Premio Max, y Premio Castilla y León de las Letras.

 

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4. Los Diálogos literarios

Diálogos literarios es una iniciativa que promueve hace ocho cursos la Asociación de Profesores de español «Francisco de Quevedo» junto con la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Se trata de encuentros con un autor o autora y tiene como objetivo acercar a los profesores y a los futuros docentes a ciertos autores cuyas obras motivan a los alumnos a la lectura.

Desde 2012 se han realizado los siguientes diálogos:

  • José María Merino (reflexiones en torno a su libro Las crónicas mestizas, enero, 2012).
  • Gustavo Martín Garzo (a propósito de su libro de literatura fantástica La princesa manca, enero, 2013).
  • Mercedes Chozas (charla sobre su Antología de cuentos Antes de los dieciocho, enero, 2014).
  • Fernando Lalana (diálogo sobre sus novelas detectivescas para jóvenes a partir de El último muerto, diciembre, 2014).
  • Manel Loureiro (diálogo sobre su saga de terror, Apocalipsis Zdiciembre de 2015).
  • Javier Ruescas (charla sobre ciencia ficción a partir de su novela Tempus fugit, diciembre, 2016).
  • María Menéndez Ponte (sobre la novela juvenil a partir de Nunca seré tu héroe, diciembre, 2017).
  • José Luis Alonso de Santos (diálogo sobre el teatro en el aula, diciembre, 2018).

 

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