Letra 15. Revista digital
Revista digital de la Asociación de Profesores de Español «Francisco de Quevedo» de Madrid - ISSN 2341-1643

Sección ARTÍCULOS

La Antología novelada

Jesús Diéguez García

Jesús Diéguez García

El autor, licenciado en Filología Románica por la Universidad de Salamanca y en Ciencias de la Educación por la UNED, ha impartido docencia de Lengua y Literatura en diferentes institutos y, durante algunos años, ha pertenecido al cuerpo de Inspección educativa en la Comunidad de Madrid. Es autor de libros de su especialidad (Mejorar la expresión oral) algunos de poesía (La Naturaleza es un juego, Últimos poemas utópicos) y otros de narrativa entre los que destacan los cuatro, definidos como antologías noveladas que son objeto de este artículo..

jesdieg@gmail.com

Resumen / Abstract / Résumé

Resumen.

Este artículo explica el origen de lo que el autor ha titulado «antología novelada». También se resume el contenido de las cuatro novelas publicadas bajo dicho epígrafe: El gran plagio medieval (literatura de la Edad Media), Salamanca (antología del romanticismo español), Las citas cervantinas (recopila textos de Cervantes) y La vida es un verso interminable (antología de la poesía en español del siglo XX).

Palabras clave: antología, origen, fuentes, geografía literaria, párrafo textual, geografía poética, género lírico, intertextualidad.

The fictionalised anthology

Abstract.

This article explains the origin of what the author calls «fictionalised anthology». It also summarises the content of the four novels published under such epigraph: El gran plagio medieval (Middle Ages literature), Salamanca (anthology of Spanish Romanticism), Las citas Cervantinas (compiling Cervantes’ writings) and La vida es un verso interminable (anthology of 20th Century poetry in Spanish)..

Keywords: anthology, origin, sources, literary geography, textual paragraph, poetic geography, lyricism, intertextuality.

L´Anthologie romancée

Résumé. Cet article expose l’origine de ce que l’auteur a intitulé «anthologie romancée». On y résume aussi le contenu des quatre romans publiés sous cet épigraphe: El gran plagio medieval (littérature du Moyen Âge), Salamanca (anthologie du romantisme espagnol), Las citas cervantinas (qui compile des textes de Miguel de Cervantes) et La vida es un verso interminable (anthologie de la poésie écrite en espagnol au XXe siècle)...

Keywords: anthologie, origine, sources, géographie littéraire, paragraphe textuel, géographie poétique, genre lyrique, intertextualité.

 

1. Origen

Pocos años antes de mi jubilación y para completar una de mis aficiones, la invención escrita, tuve una idea literaria novedosa. Era muy sencilla como suelen ser las buenas ideas: añadir a los géneros literarios de la narrativa y la lírica un subgénero nuevo que bauticé como antología novelada. Claro que siempre me quedará la duda de si es una idea nueva. Ya en El Quijote, Cervantes incluye citas y poesías de otros libros de caballería y existen bastantes series televisivas (Cuéntame, Amar en tiempos revueltos, Amar es para siempre por citar solo algunas cercanas) que pudieran considerarse la versión antológica cinematografiada.

Esa sencilla idea tuvo su origen al leer algunos cuentos medievales sufíes, muy breves, cuyo protagonista es el maestro Nasruddin. Las anécdotas de Nasruddin fueron traducidas al inglés, en la segunda mitad del siglo XX, por el indio Idies Shah que las adjetivó como cuentos-enseñanza. Os transcribo tres coprotagonizadas por Nasruddin y su burro:

Primera

Todo el mundo se asustó al ver al Mullah Nasruddin recorrer apresuradamente las calles de la aldea, montado en su asno.

─¿Adónde vas, Mullah? ─le preguntaban.

─ Estoy buscando a mi asno ─respondía Nasruddin al pasar

Segunda

Un vecino de Nasruddin fue a visitarlo.

─Mullah, necesito que me preste su burro.

─Lo lamento ─dijo Mullah─ pero ya lo he prestado.

No bien terminó de hablar, el burro rebuznó. El sonido provenía del establo de Nasruddin.

─Pero Mullah, puedo oír al burro que rebuzna ahí dentro ─dijo.

Mientras le cerraba la puerta en la cara, Nasruddin replicó con dignidad:

─Un hombre que cree en la palabra de un burro más que en la mía no merece que le preste nada.

Tercera

Un día le robaron a Nasruddin el asno que había sido el compañero de su vida. Mediante los servicios de un pregonero, prometió una buena cantidad de dinero a quien le devolviese el asno. Pero nadie se presentó.

Entonces Nasruddin se decantó por las amenazas. Anunció que el ladrón sería duramente castigado, incluso azotado en la plaza pública. Y nada. Nadie vino. Entonces mandó anunciar por todas partes que, si no se le devolvía su asno, haría «lo que hizo su padre», sin precisar nada más. Al día siguiente apareció el ladrón y le devolvió el asno. Le confesó a Nasruddin que aquella amenaza lo había intimidado e impresionado mucho: «haré lo que hizo mi padre». Y le preguntó:

─¿De verdad lo habrías hecho?

─Sin dudarlo.

─¿Y qué hizo tu padre?

─Se compró otro asno.

Se me ocurrió que, utilizando estas ingeniosas anécdotas, podía escribir, y lo hice, un cuento de unos siete folios de extensión, traspasando el protagonismo de Nasruddin a su burro. Lo titulé Las palabras prestadas y lo inicié así:

El protagonista de este relato breve es un animal pacífico, aunque tozudo, muy noble y resistente que los humanos han utilizado durante siglos para trasladar cargas; ahora está en peligro de extinción y su retrato más poético y conocido es el siguiente: «pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Solo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro».

Pocos ignorarán que estaba usando el inicio del retrato que Juan Ramón Jiménez hace de su Platero.

Después aproveché algún párrafo del segundo cuento del libro El conde Lucanor de Don Juan Manuel sobre el burro, el padre y el hijo: transiten como transiten (el niño sobre el burro, el padre sobre el burro, ambos sobre el burro, ninguno sobre el burro) siempre son criticados.

Mi relato dio un giro y continué aplicándole cualidades del burro que en Rebelión en la granja, de George Orwell, representa a la clase intelectual moderada y que, en un sainete de Pedro Muñoz Seca,

Es un borrico canelo

más sabio que un profesó

con orejas de ministro

y ojos de gobernaó

porque era empleado para convivir y aliviar el alzheimer en una residencia de ancianos que en su infancia y juventud habían convivido en sus pueblos con estos sufridos animales. Mi relato finalizaba con la muerte del burro y la moraleja con la que Esopo termina su fábula de El caballo y el asno:

Cuando no ayudas a quien lo necesita, te estás perjudicando a ti mismo.

Aunque nunca lo he reescrito, si hiciera una nueva versión, aprovecharía algún pasaje de El asno de oro, de Apuleyo; incluiría varios versos de Tomás de Iriarte sobre El burro flautista; lo adornaría con el cuento de los rebuznos que Cervantes expone en El Quijote o la estratagema para recuperar el asno perdido según el relato también de Cervantes reproducido en su novela La ilustre fregona.

 

         Arriba                      Arriba        

2. Cuatro novelas. Punto de partida y contenidos

Tras este primer relato breve he redactado cuatro novelas de amplia extensión. Quizá, con el tiempo, escriba alguna otra perteneciente a este género que he denominado con el epígrafe de antología novelada.

Sus características pueden resumirse en las siguientes tareas, las primeras fatigosas: hay que fijar la etapa literaria, leyendo la bibliografía completada con algunos libros de historia sobre la época para ir anotando citas, textos, argumentos… Tras estas tareas comenzaba mi redacción, aunque con frecuencia las ideas originales se veían retocadas por los descubrimientos inesperados de nuevos textos. Finalmente quiero señalar la necesidad de ser honesto y preciso para indicar siempre las fuentes utilizadas con el uso de otra tipografía o añadiendo notas a pie de página.

De un ¿buen? amigo, uno de mis escasos lectores, he recibido una crítica que me desagrada porque me parece exagerada. Afirmaba:

Tienes más cara que espalda al publicar libros en que copias argumentos y textos de autores anteriores.

Y cerraba su argumento con la opinión hiriente de Gloria Fuertes, expresada en la siguiente idea convertida en minipoema.

Hombre de muchas citas,

Hombre de pocas ideas.

Todos sabemos que, además de las Antologías, otros muchos autores utilizan citas en sus libros y que mucha literatura está inspirada en imitaciones, variaciones o continuaciones de obras precedentes. Por regresar a El Quijote de Cervantes y quizá se me quedan otros títulos en el olvido enumeraré algunas de sus más importantes continuaciones: Segundo tomo del ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha (1614) de Alonso Fernández de Avellaneda; Adiciones a la historia del Ingenioso Hidalgo Don Quijote…(1786) de Jacinto M.ª Delgado; Semblanzas caballerescas o Las nuevas aventuras de Don Quijote de la Mancha (1886) de Luis Otero; Capítulos que se le olvidaron a Cervantes. Ensayo de imitación de un libro inimitable (1895) de Juan Montalvo; Don Quijote en América (1905) de Tulio Febres; Don Quijote en Yanquilandia (1927) de Juan Manuel Polar; La resurrección de Don Quijote de la Mancha (1946) de Higinio Suárez; La última salida de Don Quijote de la Mancha (1952) de Carolina Peralta; El pastor Quijótiz (1969) de José Camón Aznar. Y más recientes: Don Quijote de la Mancha. La tercera parte (2005) de Alberto Báez; Al morir Don Quijote (2014) de Andrés Trapiello

En mis Antologías noveladas, aunque copie literalmente (a veces adapto) siempre indico la fuente en que me inspiro. Cuando copio textualmente es porque encaja con alguna acción o personaje de la ficción. Sin embargo, debo reseñar la principal finalidad que inspira mis novelas: que el lector descubra textos que le animen a consultar las fuentes originales. También debo admitir que la crítica de mi amigo va a resultar cierta, especialmente en la última de mis novelas. Porque no solo reproduce numerosas poesías, aunque rara vez completas; también he copiado como título un verso de Gerardo Diego pero acortado ya que el verso original, al pie de la letra dice

La vida es un único verso interminable.

Pero yo no comparto la idea de que el verso sea único porque pienso que los versos interminables aplicados a nuestras vidas están determinados por la variedad.

Explicaré la idea de partida de mis antologías noveladas, resumiré con brevedad sus contenidos y añadiré algún párrafo textual como ejemplo.

 

         Arriba                      Arriba        

2.1. «El gran plagio medieval»

En 2011 vio la luz mi obra titulada El gran plagio medieval, subtitulada Anónimo medieval sin título (449 páginas divididas en siete Libros y un Epílogo). Su punto de partida es el encuentro casual de una obra anónima, un manuscrito que, con algunas lagunas, recogía relatos de ficción de la literatura medieval europea, sobre todo de la española entre los siglos VI y XV.

 

Ya en la Presentación me escudaba en que una palabra del título respondía a una acepción ingeniosa según la cual plagio consiste en copiar a una persona u obra, pues copiar de muchas debe denominarse investigación. Lógicamente los textos copiados yo los actualizaba, aunque conservaba el estilo medieval en los títulos de los capítulos. De esa forma contaba las peripecias ocurridas en la búsqueda de las reliquias de un santo (Libro primero), o las dificultades de convivencia entre tres culturas y/o religiones (Libro segundo), reflexiones sobre los protagonistas de la sociedad medieval (caballeros, juglares, ermitaños, etc.). Para después abordar La peste y el cisma (Libro sexto) o personajes relevantes, aunque no sean exclusivos de la Edad Media, como el alquimista y la alcahueta (Libro séptimo).

Reproduzco el texto incompleto que explica el germen en que se basa el hallazgo de los tres relicarios que dan origen al argumento de la novela. 1 

…el autor quiere hacer pública protestación para que cualquier afirmación necia, o desordenadamente escrita, así como los datos históricos equivocados, que pudieran hallarse en las anteriores páginas, deben atribuirse a su escasez de conocimientos y a su ignorancia; nunca a mala voluntad ni a intención de faltar a la verdad. […] Cierro esta obra, para avivar el recuerdo del lector, con un resumen del recorrido de la reliquia que aparece en todos los libros. Un paño, que contenía sangre del mártir cristiano san Hermenegildo, fue entregado en el monasterio de San Marcos. Cien años después, el paño fue dividido en tres trozos que se depositaron en tres relicarios, cuya silueta reproducía la cabeza de un león; en ellos se grabó una inscripción en tres idiomas (latín, hebreo y árabe), aunque resultó ser completamente distinta en cada uno.

Tras el Epílogo se añade un listado de las obras y de sus autores (en castellano y en otros idiomas) y se reproducen los textos medievales en su forma original.

 

         Arriba                      Arriba        

2.2. «Salamanca»

Tres años después publiqué el segundo ejemplo bajo el título de Salamanca (385 páginas) cuyo subtítulo Antología romántica novelada redefinía el subgénero y aclaraba que se basaba en textos antológicos del Romanticismo (prosa y poemas), en esta ocasión solo de la literatura española.

Está dividido en cuatro partes que incluyen textos seleccionados de una autobiografía recogida de unas posibles memorias que repasan la infancia, la adolescencia, la juventud y los viajes en busca de las raíces románticas, para escudriñar los principales temas del Romanticismo: nacionalismo, costumbrismo, amor imposible, gusto por la soledad, destino trágico, individualismo, pesimismo (esplín), libertad y rebeldía, evasión…

Los temas románticos están repartidos en los siguientes contenidos:

  • Acercamiento a una época literaria: el Romanticismo español
  • ¿El último romántico?
  • El personaje de la abuela: el teatro y las leyendas
  • Chana, la criada, y las creencias populares
  • Los padres y su muerte romántica
  • El tío Juan y el nacionalismo
  • La prima Inés y el amor imposible
  • Paisajes de una huida (Peña de Francia–desierto de Las Batuecas)
  • Viajes a Galicia, Madrid, Sevilla: el costumbrismo.

Se trata de un relato familiar que recorre edificios y lugares históricos del romanticismo salmantino (la casa de las Muertes, con sus cráneos labrados bajo las ventanas, la Clerecía, la iglesia de la Veracruz, la casa del Clavel, la casa de las Conchas, la Universidad, etc.); también, villas y paisajes de la provincia como Sequeros, Las Batuecas, La Alberca, Tamames, la Peña de Francia… En la trama se mezclan historias de la vida oficial del siglo XIX y alusiones a épocas pasadas para reflejar los textos principales de los escritores románticos españoles.

Es de destacar la mirada nueva con ojos románticos con la que lee su ciudad (pp. 103 y siguientes), las páginas consagradas a la escuela de don José Luis Alaraz (pp. 124-137), la interpretación del nacionalismo en los manuscritos de su tío Juan (pp. 212-223) aunque también lo criticará usando citas de románticos, como la de Goethe (p. 373):

El fanático atrae a las masas y no el hombre razonable.

La novela añade un Índice de autores y de los textos reproducidos precedido por las siguientes palabras del Epílogo de Inés: 2 

Tengo grabada, y parece que lo sigo escuchando bajo la parra del corral, la reflexión que brotaba de labios de mi primo y que podría servir para completar el inicio de sus Memorias, al confesarme: «no me gusta nada la época y lugar en el que me ha tocado vivir. Decididamente, soy un romántico porque como ellos no estoy contento con la prosaica realidad en la que me muevo. Ellos se evadían hacia el pasado, y sus héroes idealizados, o se refugiaban en el exotismo de lo lejano. Ya sé que esas evasiones no solucionan mis problemas y, alguna vez, imagino poder trasladarme al futuro. Un futuro en el que mi amor fuera posible».

Ese el el gran error de los románticos. Haber idealizado el pasado, añorar tiempos como los de la Edad Media. Mi marido está descubriendo los libros de un autor francés, Julio Verne, que sueña con el futuro. Me comenta que este autor, con trece años, se escapó de casa, con la intención de ser grumete de un barco que iba a la India, para comprar un collar de perlas a su prima Carolina, de la que estaba enamorado. Una actitud ciertamente romántica. En sus originales novelas, Julio Verne inventa viajes imposibles (al centro de la Tierra, a la Luna, al fondo del mar…) que quizá en un futuro puedan convertirse en realidad. Esta sería la mejor vía de escape de los románticos. Los esclavos, los acusados de herejía, las condenadas por brujería… si hubieran nacido en nuestra época, podrían vivir en libertad. Parece difícil, pero quizá la solución para los que, como mi primo, tiene sentimientos amorosos ambiguos esté en un futuro más o menos lejano.

Pero, ya se sabe, el futuro siempre llega tarde.

 

         Arriba                      Arriba        

2.3. «Las citas cervantinas»

En 2015 apareció Las citas cervantinas (238 páginas) en el que se recogían numerosos textos antológicos de Cervantes. Fue mi aportación al IV Centenario de la publicación de la Segunda parte de El Quijote y del volumen titulado Ocho comedias y ocho entremeses nunca representados.

En esta ocasión el argumento se sitúa en la actualidad y es contado por una mujer, hija de un cervantista, que divide su obra en seis apartados: Inicio, La biblioteca familiar, Algunas confidencias, El círculo del folio cerbantino (sic), Una novela inacabada (que es el que responde mejor a la Antología novelada) y Conclusiones inconclusas. Puede consultarse un resumen del acto de presentación de esta novela en el número 4 de Letra 15.

Tras presentar tres noticias recientes, relacionadas de alguna manera con Cervantes, la autora pone por escrito algunos recuerdos, anécdotas y hechos biográficos del padre recientemente fallecido: un maestro de primaria y profesor de Lengua y Literatura en Institutos que, por encima de todo, es un devoto cervantista, aunque de poco renombre. Como en las novelas anteriores, en esta ocasión, el autor va intercalando citas, frases y párrafos de las obras cervantinas y, en la novela que el padre estaba escribiendo, no solo se incluyen frases breves; se aprovechan pasajes completos de El licenciado Vidriera, El Quijote, Los trabajos de Persiles y Sigismunda

En mi opinión se trata de un libro que puede resultar interesante para los aficionados a la literatura del Siglo de Oro, y más concretamente a los admiradores de Cervantes, por la variedad de datos e interpretaciones que se consignan sobre el autor. Para el lector medio o el juvenil, la cantidad de citas puede entorpecer la lectura de la trama novelesca, así como puede resultar dificultosa la novela incluida bajo el título El lector de Cervantes, que es la que mejor responde a la técnica de la antología novelada. Por añadir otra crítica, considero que el apartado bautizado como Círculo del folio cerbantino que contiene aspectos originales debería haberse ampliado y haber aprovechado sus rasgos curiosos y disparatados para «mostrar con propiedad un desatino».

Ofrezco algunos párrafos del inicio de la obra:

La del alba sería 3  cuando las dos limpiadoras entraron en la cámara acorazada de la sede central del Instituto Cervantes (calle Alcalá, 49, Madrid) para dar un repaso al suelo y eliminar concienzudamente la más mínima mota de polvo. Ya el vigilante había notado ciertas irregularidades al intentar desconectar la alarma pero no le había dado importancia. Se liberaron los cerrojos de la dorada y circular puerta de la Caja de las Letras y, cuando entraban, tal como confesaron al director y, posteriormente, a la policía, vieron que un hombre tumbado en el suelo se levantaba, para después salir por la puerta con toda tranquilidad mientras saludaba educadamente con un «buenos días». Perplejas quedaron y sin reaccionar; la de más edad automáticamente respondió al saludo. Horas después se precipitaban al responder las preguntas de la policía.

─Me pareció raro pero normal y ni me dio tiempo a asustarme ─comentó la más joven.

─Con lo escandalosa que es esta cuando se asusta; y fíjate que el ladrón…

─¡Hala! Ya estás tú siempre pensando lo peor. Parece que no falta nada.

[…]

La sede del renombrado Instituto, es un sólido edificio conocido popularmente como edificio de las cariátides por las esculturas que flanquean la puerta de la fachada, que data de 1918. […] durante años perteneció al Banco Central y ese es el motivo por el que dispone de una cámara de seguridad que en su nuevo uso se ha rebautizado como Caja de las Letras. Desde 2007, las cajas de seguridad se ceden a escritores consagrados o eminentes representantes de la cultura hispana que depositan en ellas algún escrito inédito para que sea recuperado en la fecha que ellos indiquen. Me gusta suponer que la idea de la Caja de las Letras puede tener su origen en el final de la primera parte de El Quijote, que no hubiera tenido continuación si la buena suerte no le deparara un antiguo médico que tenía en su poder una caja de plomo que, según él dijo, se había hallado en los cimientos derribados de una antigua ermita que se renovaba; en la cual caja se habían hallado unos pergaminos escritos con letras góticas, pero en versos castellanos, que contenían muchas de sus hazañas y daban noticia de la hermosura de Dulcinea del Toboso, de la figura de Rocinante, de la fidelidad de Sancho Panza y de la sepultura del mismo don Quijote con diferentes epitafios y elogios de su vida y costumbres 4 . De la caja de plomo del siglo XVII se había pasado a la cámara acorazada para contener sorpresas literarias.

El único objeto que se halló en el centro del suelo de la Caja de las letras fue un tampón que contiene el dibujo de unas aspas de un molino de viento y, alrededor, la leyenda «Círculo del folio cerbantino» y que había sido utilizado para una impresión borrosa en nueve cajas de seguridad.

─¡Con b. Qué analfabetos! ─comentó uno de los inspectores. No se dio ningún tipo de publicidad a este suceso. Ni faltaba nada ni se había causado ningún deterioro. […]

 

         Arriba                      Arriba        

2.4. «La vida es un verso interminable»

Mi última novela, que ha aparecido en 2020, lleva por título La vida es un verso interminable (263 páginas) al que se añade un subtítulo aclaratorio: Antología novelada de la poesía del siglo XX en español. Dudé si cerrar el subtítulo con el adjetivo español o castellano pero preferí el primero por conocerse así nuestro idioma en Hispanoamérica, la zona con más hablantes de esta lengua.

Esta Antología novelada recoge acontecimientos familiares muy parecidos a los de cualquier persona humana: estudios y trabajos, fracasos y alegrías, relaciones de amistad y amor, dudas y conflictos… En el argumento se insertan más de doscientos poemas en español, casi siempre reproducidos incompletos, que recorren la lírica de más de ciento veinticinco autores del siglo XX. Ya el título La vida es un verso interminable aprovecha un verso incompleto de Gerardo Diego. Las poesías, en el transcurso de la novela, van adornando biografías y recuerdos.

La presente novela se cierra con un Epílogo en el que se hace referencia a la pandemia que, durante los años 2020, 2021 ¿y…?, ha estado cambiando la economía y muchos comportamientos humanos. Baste un ejemplo: el uso de mascarillas se ha convertido en el símbolo disparatado de nuestras vidas porque esconden nuestras sonrisas pero no evitan que se vean nuestras lágrimas.

He seleccionado poemas de todas las generaciones poéticas españolas del siglo pasado. Ciertas fechas (el 98, el 14, el 27, el 36…) han servido para titular los listados de los ciclos poéticos. Tras la guerra civil española el término ha sido sustituido por otras palabras («promoción», «grupo», «nómina», «oleada», etc.) ya que no suele haber homogeneidad en sus contenidos ni en sus estilos y, según quien elabore el listado, algunos poetas son adscritos a distintos grupos. Sin embargo, yo he preferido mantener el término generación en las notas a pie de página (posible herencia de mi época de profesor) para informar sobre los títulos y autores de las poesías reproducidas. Por eso hablaré de las generaciones de los 50, de los 60 o de los novísimos. También son abundantes los poemas reproducidos, casi siempre acortados, de poetas hispanoamericanos.

Últimas advertencias: la selección de poemas y sus autores se ha realizado mediante un doble criterio: por encima de todo por su adecuación al argumento/s de la novela y, en menor importancia, por mi gusto personal. En ningún momento se han tenido en cuenta ni las biografías ni las ideas políticas de sus autores.

La lectura de la novela, como la de cualquier antología, parece estar solicitando pausas, incluso abandonos temporales. Los lectores que no buscan conocimientos ni argumentos originales sino placer en sus lecturas aman las Antologías. Aunque toda selección antológica está expuesta a críticas, sobre todo para reivindicar ejemplos de los autores ausentes.

Casi nunca las poesías se reproducen de forma completa y no solo por razones de posibles reclamaciones de derechos de autor; hay una segunda razón: desear fervientemente que su lectura incompleta, en algunos lectores, se convierta en excusa para buscar el resto de las estrofas o el poemario completo en que se publicaron.

Así se inicia el apartado titulado Larga conversación con mi hija:

Cuando Julia cumplió dieciocho años, aunque me costaba mucho, me esforcé en tener una larga y prometida, incluso profunda, conversación con ella. ¡Cómo ha cambiado! (probablemente tanto como yo) porque de niña era muy cariñosa y agradable, con una única excepción hasta los siete u ocho años: se negaba a besar a los hombres porque, decía, no le gustaba pincharse con su barba. La cité en la salita que, después de la marcha de Clara, había dispuesto como despacho, para sentirme rodeado de libros y poder echar mano en algún momento de alguna página previamente señalada. Me preocupaban, fundamentalmente, dos temas: sus estudios y sus relaciones amorosas que yo desconocía por completo. Desde el abandono de su madre se había encerrado y se resistía a contarme confidencias. La recibí hundido en mi sillón que me transmite el mensaje de mundo perfecto, exento de problemas, que siempre me recuerda una poesía de Jorge Guillén, en que rompe la beatitud con sus curiosos encabalgamientos. 5 

¡Beato sillón! La casa

Corrobora su presencia

Con la vaga intermitencia

De su invocación en masa

A la memoria. No pasa

Nada. Los ojos no ven,

Saben. El mundo está bien

Hecho. El instante lo exalta

A marea, de tan alta,

De tan alta, sin vaivén.

Mis palabras comenzaron con un tono cariñoso, plagiado de temores (el primero si no sería ya algo tarde) porque quería hacerle reflexionar sobre sus estudios y sobre el amor y sus circunstancias tan variadas. Aunque frecuentemente nos desviamos del tema. Me empeñé en iniciar mi charla (para ella, rollo patatero…) con buen humor pero fui incapaz, consciente de lo alejado que estaba mi mundo del suyo, así que preferí escudarme en la poesía y comencé con algunos versos del poema que, en su título, copia al poeta latino Ausonio e invita a aprovechar el breve tiempo de la juventud: 6 

Estás ya con quien quieres. Ríete y goza. Ama. […]

abre los grandes ojos a la vida

con la avidez preciosa de tus años.

La noche, larga, ha de acabar al alba, […]

y la alegría acabará en su nada.

Mas aunque así suceda, enciéndete en la noche,

pues detrás del olvido puede que ella renazca

y la recobres pura, y aumentada en belleza,

si en ella por azar, que ya será elección,

sellas la vida en lo mejor que tuvo […]

Sabía que sería de su agrado y que comprendería que es un buen ejemplo del tópico literario carpe diem que los profesores traducimos como aprovecha el momento y disfrútalo porque la vida es breve. Y así empecé mi diálogo:

─Querida hija: me uno al poeta para aconsejarte que disfrutes de tu vida. Pero me gustaría que en ese disfrutar incluyeras tus estudios. Porque lo que aprendes en la Universidad sienta las bases de tu futuro…

─ Yo flipo ─me interrumpió con su primera intervención─ ¿Qué es eso de «querida hija»? Ni que me estuvieras escribiendo una carta. ¿Por qué te enrollas? Lo que estoy estudiando hoy, casi seguramente, no me valdrá en mi trabajo futuro que, quizá, aún no se ha inventado. Habla con claridad ¿o me vas a dar la paliza? Vas a conseguir que me raye.

─Tranquila (y tuve que hacer un gran esfuerzo para tranquilizarme yo). No me voy a poner histérico; lo único que me gusta rallar es el queso. Pero parece que hemos empezado mal, cosa frecuente últimamente. Solo quiero que ojeemos juntos uno de los álbumes de fotos de tu infancia.

─ Los tengo muy vistos, pero bueno.

─ Ya conoces la afición de tu madre por la fotografía. Gastó muchos carretes fotografiándote cuando eras niña, en diversos lugares y en todas las poses posibles, porque pensaba que las fotos pueden reflejar toda la vida y, especialmente, deben servir de archivo de los mejores recuerdos de las personas a las que se ama. Mira, aquí debías tener dos añitos. Y fíjate en esta otra, que es anterior, pues creo que quizá acababas de cumplir tu primer año.

─ Estoy con Lala, mi gatita. Qué disgusto cuando se murió. Por cierto ¿quién le puso el nombre?

─ Fuiste tú. Cuando viste a la gata por primera vez, una cachorrita, la señalabas con un dedito y, como apenas sabías hablar, pronunciaste varias veces tu sílaba preferida: la, la, la… Y tu madre te dijo: «acabas de bautizarla, se llamará Lala».

─ ¡Qué bonito! Lo ignoraba. Sí recuerdo la llantina que me produjo su muerte. Por eso mamá compró otra mascota, nuestro perro que yo bauticé como Lalo.

─Sí. Y no dejo de admirarme de cómo lo cuidas desde que nos abandonó tu madre. Con los cambios que están propiciando las nuevas tecnologías he pensado que el día que falte lo cambiarás por algún robot-mascota, que si es perro no habrá que recoger sus cacas, y si es gato no será necesario limpiar su arena.

─ No me comas el tarro. De ninguna manera. Prefiero un animal como Lalo, liberado como él de algún refugio de perros abandonados para que deje huellas en mi ropa, en mis zapatillas, en nuestros muebles y, no lo dudes, las dejará en mi corazón cuando muera. Y quizá te pida que escribas una poesía en su recuerdo.

─ No sería el primer poeta que añora a su mascota. Aquí vendría bien recitar algunos versos como los siguientes, que voy a localizar pronto, y que recuerdan el abanicar de su cola y su dulce mirada. 7 

[…] Ahora él ya se fue con su pelaje,

su mala educación, su nariz fría.

Y yo, materialista que no cree

en el celeste cielo prometido

para ningún humano,

para este perro o para todo perro

creo en el cielo, sí, creo en un cielo

donde yo no entraré, pero él me espera

ondulando su cola de abanico

para que yo al llegar tenga amistades. […]

No, mi perro me miraba dándome

la atención necesaria

para hacer comprender a un vanidoso

que siendo perro él,

con esos ojos, más puros que los míos,

perdía el tiempo, pero me miraba

con la mirada que me reservó

toda su dulce, su peluda vida,

su silenciosa vida,

cerca de mí, sin molestarme nunca,

y sin pedirme nada.

─Es una poesía preciosa. Define muy bien el movimiento de la cola de Lalo y su dulce mirada.

 

         Arriba                      Arriba        

3. Referencias

3.1. Notas

 1  Puede leerse en el Epílogo de la novela.
 2  Palabras con las que finaliza la obras.
 3  Así se inicia el capítulo 4 de El Quijote-I. Se entiende «la hora del alba sería».
 4  El párrafo anterior se encuentra en el capítulo 52 de El Quijote-I.
 5  Es una décima, titulada Beato sillón, de Jorge Guillén, poeta de la Generación del 27. Pertenece a su poemario Cántico, editado en 1928.
 6  Se titula Collige, virgo, rosas (=Coge, doncella, las rosas). Su autor es Francisco Brines, de la Generación de los 50. Está incluido en el libro El otoño de las rosas, publicado en 1986.
 7  Poema titulado Un perro ha muerto, escrito por el chileno Pablo Neruda. Pertenece a su libro Jardín de invierno, publicado en1974.

3.2. Bibliografía

  • AYUSO, José Paulino (1998): Antología de la poesía española del siglo XX. Tomos I y II. Clásicos Castalia.
  • CANO, José Luis (1970): La poesía de la generación del 27. Ediciones Guadarrama.
  • CARRIÓN, Héctor (1990): Poesía del 60. Cinco poetas preferentes. Ediciones Endymion.
  • CASTELLET, José María (1970): Nueve novísimos poetas españoles. Ed. Península.
  • 2011. DIÉGUEZ GARCÍA, Jesús. Libros editados en Visión Libros. El gran plagio medieval (2011); Salamanca o Antología romántica novelada (2014); Las citas cervantinas (2015); La vida es un verso interminable (2020).
  • GARCÍA JAMBRINA, Luis (2000): La promoción poética de los 50. Colección Austral. Ed. Espasa Calpe.
  • SHAH, Idries (2001): Las Hazañas del incomparable Mulá Nasrudín. Ed. Paidós.

 

3.3. Créditos del artículo, versión y licencia

DIÉGUEZ GARCÍA, Jesús (2021). «La Antología novelada». Letra 15. Revista digital de la Asociación de Profesores de Español «Francisco de Quevedo» de Madrid. Año VIII. Nº 11. ISSN 2341-1643
URI:http://letra15.es/L15-11/L15-11-13-Jesus.Dieguez-La.Antologia.novelada.html

Recibido: 22 de febrero de 2021.

Aceptado: : 25 de marzo de 2021.

 

             Arriba                                  Arriba            

Letra 15. Revista digital    Créditos | Aviso legal | Contacto | Mapaweb | Paleta | APE Quevedo